martes, 24 de enero de 2017

Abusar del alcohol aumenta el riesgo de infarto

Investigadores de la Universidad de California en San Francisco (Estados Unidos) han constatado que el consumo abusivo de alcohol eleva el riesgo de infarto de miocardio y otros problemas cardiovasculares, incluso en quienes no tienen antecedentes familiares de una enfermedad cardiaca o presentan otros factores de riesgo conocidos.
Fuente original: infosalus.com |  05/01/2017 12:04:33 GMT
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Nota: artículo original publicado en http://www.infosalus.com/ 
Investigadores de la Universidad de California en San Francisco (Estados Unidos) han constatado que el consumo abusivo de alcohol eleva el riesgo de infarto de miocardio y otros problemas cardiovasculares, incluso en quienes no tienen antecedentes familiares de una enfermedad cardiaca o presentan otros factores de riesgo conocidos.
En concreto, según los resultados publicados en la revista 'Journal of the American College of Cardiology ', después de tener en cuenta el tabaquismo, la obesidad o la diabetes vieron que sólo el abuso de alcohol aumentaba un 40 por ciento el riesgo de tener un infarto.
Asimismo, el consumo excesivo de bebidas alcohólicas también se asoció a un riesgo dos veces mayor de fibrilación auricular mientras que el riesgo de insuficiencia cardiaca congestiva, un trastorno crónico del bombeo de corazón, era 2,3 veces mayor.
A pesar de que algunas investigaciones previas han vinculado el consumo ocasional o incluso diario con una mejor salud del corazón, estos hallazgos deberían poner fin a cualquier creencia errónea de que con mayores consumos el beneficio sea mayor, según ha defendido Gregory Marcus, principal autor del estudio.
"Hemos demostrado que no sólo el consumo excesivo de alcohol aumenta sustancialmente el riesgo de fibrilación auricular e insuficiencia cardiaca, sino también el de sufrir un infarto, el único fenómeno que los datos anteriores han sugerido que podría ser mitigado por el consumo moderado de alcohol", ha añadido.
Para evaluar la conexión entre el abuso de alcohol y los problemas cardíacos, Marcus y su equipo analizaron datos de más de 14,7 millones de adultos de California que fueron atendidos, hospitalizados e incluso operados de urgencias entre 2005 y 2009. Alrededor del 1,8 por ciento, unos 268.000 pacientes, habían sido diagnosticados con abuso de alcohol.
El aumento del riesgo de infarto, fibrilación auricular e insuficiencia cardiaca congestiva asociado con el abuso de alcohol en el estudio fue similar en magnitud al causado por otros factores de riesgo bien conocidos como la diabetes, la hipertensión o la obesidad.

No concluyen que la bebida sea la responsable directa

De hecho, calcularon que acabar con este consumo abusivo permitiría evitar más de 73.000 casos de fibrilación auricular, 34.000 infartos y 91.000 casos de insuficiencia cardiaca congestiva en Estados Unidos, según los investigadores, que no obstante admiten que el estudio es observacional y no prueba que la bebida sea la causante de estos problemas.
Además, otra limitación del estudio es que los datos sobre los pacientes diagnosticados con problemas de abuso de alcohol no especifica cuánto bebían las personas, señalan los autores. De igual modo, también es posible que algunas personas del estudio fueran bebedores abusivos pero no fueran diagnosticados como tal, lo que impide determinar qué cantidad de alcohol se considera abusiva y, por tanto, perjudicial.
Pese a ello, la amplia muestra del estudio permite haber identificado problemas cardiacosRELACIONADOS con el alcohol que otros trabajos previos no habían identificado, según ha añadido Michael Criqui, de la Universidad de California en San Diego , en un editorial que acompaña al estudio.

martes, 28 de julio de 2015

Un día en la vida de un yonqui de Atenas

Los recortes hacen aún más difícil la vida de los yonquis en el sistema sanitario griego

Fotografías de Ángel Ballesteros
Una del mediodía, centro de Atenas. En una de las aceras de la calle Agisilau,cinco heroinómanos agachados preparan unos picos que consumirán ahí mismo, a plena luz del día. A cincuenta metros, en el patio de un edificio de viviendas, otros tres se inyectan una mezcla de heroína y morfina a la que llaman “el té”. A dos calles, en las escaleras de un portal, dos hombres y un mujer hacen lo mismo. Cien metros más lejos, en la calle Socratous, un grupo de 10 chicas hace cola para comprar. El camello les da una bola envuelta en plástico rosa a cada una y se dispersan para consumirla por las calles colindantes. Cuatro más en un parque cercano. 
De noche es aún más visible. Cientos de yonquis se meten chutes en los alrededores de la plaza Omonia. No es el único lugar: la heroína también está presente junto a la universidad politécnica, en la plaza Exarjia, en el puerto de El Pireo, en Egáleo, en la plaza Victoria... El parque Pedio Tou Areos es conocido por ser el lugar de venta y consumo de la sisa, la nueva y devastadora droga similar a la metanfetamina. 
Según el Centro Helénico para el Control y la Prevención de Enfermedades(HCDCP), en 2011 había 3.500 consumidores de droga por vía intravenosa en Atenas. Durante la crisis, los programas de prevención y reducción del daño para toxicómanos han sufrido drásticos recortes. El 30 por ciento de la población griega está excluida del sistema público de salud; los yonquis se llevan la peor parte.
Chris es uno de ellos. Tiene cuarenta años. Lleva veinte viviendo en la calle. Contesta a nuestras preguntas mientras prepara la solución líquida que se inyectará durante la conversación. Habla correctamente en inglés, es muy simpático y amigable. Tiene el cuerpo repleto de tatuajes. En ellos, los característicos cinco puntos entre el pulgar y el índice de su mano izquierda que revelan que ha pasado una temporada en la cárcel.
Dicen que la droga de Grecia es basura, que no merece la pena si no estás enganchado
“Esto no es heroína de verdad. Es una mezcla de opiáceos que se disuelve directamente en agua. No hace falta calentarla en una cucharilla” explica mientras revuelve con suavidad una dosis en el tapón de una botella de agua. “Grecia es lugar de paso de la heroína. Viene de Afganistán, Irán y Turquía, pero aquí no se queda casi nada. La droga que consumimos es una mierda. Ojalá fuera más pura. Esto apenas coloca, sólo sirve para quitarte en mono”.
“Disculpa un momento”, dice mientras se levanta. Se abre los pantalones cortos, se pone la inyección en la ingle, se sienta y sigue hablando. Vuelve a empujar el émbolo de la jeringa hacia atrás para absorber agua y la vacía contra la pared. Lo hace varias veces, hasta que parece limpia. En la pared quedan unas manchas de color rosa. Es sangre diluida. Le pone la tapa y la guarda cuidadosamente en una bolsa de plástico, que mete en la mochila sobre la que se vuelve a sentar.
“Vivo de la mendicidad. Prácticamente todo el dinero que consigo lo gasto en droga. Si tengo cinco euros, me meto un chute. Si tengo cien, me meto veinte” dice con resignación. “También saco algo para alimentarme. Si vas a una taberna a pedir los restos de comida te echan a patadas. Nos tratan peor que a un perro callejero. De hecho, a ellos sí les dan las sobras.” 
Makis está sentado cerca, en el bordillo de la acera. Nació hace 35 años en Atenas. Lleva enganchado la mitad de su vida. Tiene la cara reventada: el ojo hinchado y morado, heridas y raspones por todo el cuerpo, porque un coche le atropelló hace dos días. Habla inglés y griego, se queja del dolor de la heridas.
Cuando, un rato después de conversar, el fotógrafo les pide permiso para hacer fotos sin mostrar sus caras, Makis responde que puede sacar también los rostros. “Somos lo que somos, no me avergüenzo. Si es para publicar en España, saca lo que quieras”. “España… Buenos equipos de fútbol y buena droga. Aquí se cuenta que vuestra cocaína es muy pura” dice Chris. “A mí no me gusta mucho la coca, pero si es buena como la vuestra, la tomaría”.
Ambos coinciden en que las enfermedades infecciosas han aumentado mucho durante los años en los que se han aplicado medidas de austeridad. “Lo vemos cada día, hay mucha más gente enferma en la calle”. La mayoría de los hospitales ya no atienden a toxicómanos, se han reducido las partidas para el reparto de jeringuillas, que ya no son de un solo uso. 
Los estudios reflejan un aumento del VIH por contagio intravenoso alarmante durante la crisis. Según un estudio publicado en la revista médicaThe Lancet, en 2008 se registraron 9 contagios en usuarios de drogas inyectables. En 2009 y 2010 hubo 15 y 25 contagios respectivamente. En 2011, 307. En 2012 hubo 484 nuevos casos. En 2013 fueron casi 1.000. El año pasado se superó esa cifra.
Durante la conversación, no dejan de llegar heroinómanos. Mismo ritual: se agachan o sientan en la acera, disuelven la dosis en agua, clavan la aguja en el pie, la ingle, la mano o el brazo, extraen un poco de sangre que se mezcla con la droga en la propia jeringuilla, aprietan el émbolo y desaparece bajo su piel. Muchos tienen el típico aspecto enfermizo de los yonquis, pero otros no.Varios de los que llegan van bien vestidos, son corpulentos y no tienen la mirada perdida. Se meten el pico y marchan a paso firme. A ninguno parece molestarle la presencia de periodistas. No les hacen caso y se inyectan con absoluta normalidad, como quien fuma un cigarro en la calle.
Conozco varios casos de gente que ha muerto mientras esperaba. A un amigo mío le dieron cita para dentro de un año
Entre ellos hay un somalí que prefiere no dar su nombre real; se presenta como John. Parece muy joven aunque dice que tiene veintiocho años. Su familia vive en Holanda, él lleva en Grecia desde 2004. Dice que la droga de Grecia es basura, que no merece la pena si no estás enganchado.“Cuidado, maderos” espeta mientras sostiene la jeringuilla. Una patrulla de policía en moto se detiene al lado. Echan un vistazo y se van sin decir nada. John se mete el pico y se queda adormecido por unos instantes.
Llega un tipo de unos treinta años con gafas de sol y ropa de marca. Dice algo a los periodistas que estos no logran entender. John se activa, se levanta del suelo y, tras disculparse con un “perdonad, ahora vuelvo” se va con el de las gafas a la esquina en la que instantes antes estaban los policías. ¿Es el camello? “No”, dice Chris. “El dealer es John. Lleva varias dosis en la boca. Si le cachea la policía se las traga”.
Debido a los recortes, ahora los programas de desintoxicación tienen largas listas de espera. “ Conozco varios casos de gente que ha muerto mientras esperaba. A un amigo mío le dieron cita para dentro de un año”, dice Chris. “Yo llevo en un programa de esos varios años”, replica Makis. “Combino la metadona que me dan allí con lo que encuentro por la calle”. Chris y él se pierden en una larga conversación sobre miligramos, fármacos variados, combinaciones de opiáceos y benzopaminas. 
“¿Es cierto que en España hay sitios donde puedes ir a meterte el pico con sofás y duchas?” pregunta Chris. Se refiere a los centros de consumo supervisado de drogas, conocidas popularmente como narcosalas. Inspiradas en los programas de reducción del daño de países como Suiza, las salas de venopunción han demostrado gran eficacia en Madrid, Barcelona y Bilbao.
El objetivo de dichas salas es reducir la mortalidad por sobredosis, la morbilidad y las prácticas de riesgo asociadas al consumo. En los lugares en los que funcionan no se han vuelto a registrar muertes por sobredosis y prácticamente ha desaparecido la transmisión de enfermedades como el VIH o las hepatitis virales. Según datos de los profesionales que gestionan la narcosala de Bilbao, ninguno de los 120 casos de sobredosis registrados en ella ha acabado en muerte del usuario, gracias a la intervención del personal médico presente. Algo que no habría sido posible en la calle. Es decir, ha mejorado notablemente la supervivencia y la calidad de vida de los de usuarios de drogas por vía intravenosa.
“Aquí no hay nada de eso”, dice Chris. “A nadie le gusta pincharse en la calle, pero no tenemos dónde ir. A veces la policía hace redadas. Nos sube a autobuses y nos lleva a algún barrio de la periferia para que los turistas no nos vean en el centro. Pero volvemos y volvemos a drogarnos en la calle, porque no tenemos otro sitio”.
Al cabo de un rato vuelve John, el somalí. Está nervioso. Pide insistentemente un euro para pillar cocaína. Saca una bola envuelta en plástico de la boca. “¿Queréis? Son sólo cinco euros. Va, colega, dame esto que quiero pillarme una coca”.
—Si tienes dinero o una familia es fácil salir de esto. —Es mentira, lo fácil es entrar
Desde que un reportaje la diera a conocer, en Atenas se habla mucho de la sisa, una droga local. Se trata de metaanfetamina cristalizada, cortada con ácido de pila. Cuesta tres euros por gramo y dicen que los efectos de una dosis duran doce horas, por lo que es mucho más barata que la heroína o la coca.
Chris, Makis y John dicen que la sisa “es una mierda”. “Lo que hay aquí no escrystal meth de verdad. Es líquido de baterías de coche. No se te ocurra probarla nunca”, dice John. Makis coincide: “Te destroza por dentro. Pero no hay tanta gente que se meta sisa. Sólo los que están en el parque Pedio Tou Aeron. Es muy poca gente pero los periodistas la han hecho muy famosa”.
Ninguno de los tres se muestra convencido de dejar las drogas. “Yo llevo toda la vida en esto. Estoy en un programa pero no creo que salga. No me importa demasiado. Lo que me preocupa hoy es que tengo hambre. Mañana, ya veremos” dice Chris. “Me gustaría que este reportaje sirviera para que nadie pruebe la heroína”, dice Makis. “En realidad, si tienes dinero o una familia que te apoya es fácil salir de esto”, afirma Makis. “Es mentira”, contesta John. “Lo que es fácil es entrar”.

Alertan contra consumo de alcohol en polvo

La Coalición Contra Adicciones en Webb de la organización SCAN, encendió las “luces rojas” y advirtió sobre la llegada de alcohol en polvo, un nuevo producto que ya recibió la aprobación del gobierno federal para venderse a partir de este verano.
Fuente original: elredactor.mx |  28/07/2015 10:57:58 GMT

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La Coalición Contra Adicciones en Webb de la organización SCAN, encendió las “luces rojas” y advirtió sobre la llegada de alcohol en polvo, un nuevo producto que ya recibió la aprobación del gobierno federal para venderse a partir de este verano.

La Agencia de Impuestos y Comercio de Alcohol y Tabaco de EE.UU. ha aprobado la venta del alcohol en polvo, llamado como Palcohol.
El Palcohol se venderá en las tiendas en paquetes de seis onzas y fue aprobado por la Administración de Drogas y Alimentos de EU (FDA).

Palcohol: el nuevo alcohol en polvo que los médicos tanto temen

“Estamos preocupados porque pensamos que este producto provocará que los menores de edad comiencen a experimentar más pronto con el alcohol. En Laredo estimamos que lo hacen desde los 13 años y con esto lo harán desde más chicos”, dijo Verónica Jiménez,  directora de la Coalición contra Adicciones.

Comentó que este polvo se puede mezclar con cualquier líquido, ya sea agua o refresco y será el equivalente a un “shot” de whisky con un contenido de 12 por ciento de alcohol.

“Hay una gran preocupación porque si bien será un producto que no se venderá a menores de edad, éstos van a tener acceso de diferentes maneras y luego lo van a ocultar fácilmente al mezclarlo con agua para embriagarse”, afirmó.

Consideró que los adolescentes lo podrán esconder fácilmente entre sus ropas y llevarlo al cine, a una fiesta e inclusive a la escuela, mezclarlo con una botella de agua y tendrán alcohol para consumir.

“También tenemos el temor que se combine con otros líquidos para tratar de hacer drogas más potentes e inclusive que los jóvenes lo inhalen directamente para embriagarse más rápido, pero desconocemos el daño que puede causarles en su cerebro”, advirtió.

Algunos activistas nacionales reaccionaron en contra del gobierno federal por aprobar la libre venta de este producto al que consideraron como el “Kool Aid” de las adicciones para el alcoholismo.

“Los productores lo quieren disfrazar como un producto seguro e inclusive lo harán en diferentes sabores como el de Vodka, de Margaritas, Cosmopolitan y otros, de todas formas será alcohol”, comentó.

“Queremos alertar a los padres de familia para que cuiden a sus hijos y los eduquen sobre el riesgo de consumir este nuevo producto, porque puede ser el inicio de un problema de alcoholismo y de adicciones”, añadió.

Un miedo de los médicos es que los jóvenes inhalen el polvo o incluso lo mezclen con otras drogas, lo que podría provocar reacciones peligrosas o la muerte. 

Trastornos adictivos inducidos por sustancias

El abuso crónico de sustancias puede llegar a causar cualquiera de los siguientes trastornos: intoxicación, abstinencia, delirium, demencia, trastornos amnésicos, psicóticos, trastornos del estado de ánimo, de ansiedad, trastorno sexual y del sueño.
Fuente original: Help Adicciones |  28/07/2015 11:19:53 GMT
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El abuso crónico de sustancias puede llegar a causar cualquiera de los siguientes trastornos: intoxicación, abstinencia, delirium, demencia, trastornos amnésicos, psicóticos, trastornos del estado de ánimo, de ansiedad, trastorno sexual y del sueño.
La intoxicación se presenta como un síndrome reversible y específico debido al consumo de una droga que debe demostrarse a través de la historia clínica, de la exploración física o de los análisis toxicológicos en orina o sangre.
Se han observado cambios psicológicos y/o conductuales como agresividad, labilidad emocional, de la capacidad de juicio, de la actividad laboral o social, alteraciones de la percepción, la vigilancia, la atención y del pensamiento. Estos síntomas no deben de ser provocados por una enfermedad médica o mental. El cuadro clínico específico depende de muchos factores y varía entre los sujetos, mientras que diferentes sustancias pueden producir síntomas idénticos.
El síndrome de abstinencia se caracteriza por la presencia de síntomas fisiológicos y psicológicos debido al cese o la reducción del consumo prolongado de una droga. Se constata un malestar general clínicamente significativo junto con la presencia de un deseo intenso de tomar para reducir los síntomas. El síndrome de abstinencia es uno de los criterios para determinar la presencia de una drogodependencia, a excepción de la marihuana y los alucinógenos.
El delirium  es un trastorno con disminución de la consciencia y de la capacidad para dirigir y mantener la atención. Se desarrolla de forma brusca y se caracteriza por fluctuaciones a lo largo del día. El delirium se puede presentar durante la intoxicación o durante la abstinencia.
El trastorno amnésico se define como una alteración de la memoria inducida por el consumo de una sustancia. Está presente un deterioro de la capacidad para aprender información nueva, junto con una incapacidad para recordar la información aprendida previamente. El déficit de la memoria es más significativo en las tareas que exigen el recuerdo espontáneo, pero no se altera la capacidad para repetir inmediatamente una secuencia de información. El trastorno amnésico en las personas enfermas de adicción es un trastorno persistente, porque la alteración de la memoria persiste aunque el sujeto ha dejado de consumir.
En el trastorno psicótico inducido por sustancias se evidencia la presencia de alucinaciones o ideas delirantes que son una consecuencia del consumo. Se habla de intoxicación o abstinencia cuando el adicto es consciente de que los síntomas son provocados por la droga. Todas las drogas pueden producir un trastorno psicótico, excepto la cafeína y la nicotina.
Para diagnosticar un trastorno psicótico inducido por sustancias tenemos que descartar trastornos psicóticos primarios como la esquizofrenia, de la cual se diferencia por el inicio y el curso de la enfermedad. Los síntomas psicóticos inducidos por sustancias pueden durar hasta cuatro semanas desde que el adicto ha dejado de consumir.
El trastorno de estado de ánimo  inducido por sustancias puede parecer a un episodio depresivo mayor con una significativa perdida de interés o del placer, un episodio maníaco con estado de ánimo elevado e irritable o, un episodio mixto.
El trastorno de ansiedad inducido por drogas se caracteriza por la existencia de síntomas de ansiedad relacionados con el consumo de una sustancia que pueden aparecer durante la intoxicación o durante la fase de abstinencia. Estos síntomas incluyen un cuadro de ansiedad generalizada, crisis de angustia, síntomas obsesivo-compulsivos o fobias. Pueden persistir durante largos periodos como por ejemplo los síntomas de ansiedad producidos por las BDZ , que pueden durar hasta cuatro semanas después el abandono de la droga.
En los trastornos sexuales inducidos por el consumo de sustancias se demuestra una alteración de las fases del ciclo de respuesta sexual, del deseo, la excitación, el orgasmo o la presencia de dolor durante las relaciones sexuales. Se producen solamente durante la fase de la intoxicación y son comunes durante la intoxicación por alcohol, anfetaminas, cocaína, opiáceos y sedantes.
Los trastornos del sueño son inducidos por los efectos fisiológicos directos de una droga. Existen cuatro tipos de trastornos de sueño: insomnio, hipersomnia, parasomnia y mixto. El insomnio y la hipersomnia son los más frecuentes. Aparecen casi siempre durante la intoxicación por el alcohol, las anfetaminas, la cafeína, la cocaína, los opiáceos, los sedantes, pero también pueden existir durante la abstinencia. Por ejemplo, el prolongado periodo de abstinencia por BZD puede provocar alteraciones del sueño hasta cuatro semanas después del abandono del consumo.
El consumo crónico de drogas puede desarrollar cada uno de los siguientes trastornos mentales: el trastorno amnésico, el trastorno psicótico, el trastorno de estado de ánimo, el trastorno de ansiedad, los trastornos sexuales y los trastornos de sueño que comparten muchas de sus características. Sus síntomas deben demostrar una relación con el consumo de una sustancia, deben provocar un malestar significativo o un deterioro de las relaciones familiares, sociales o laborales del enfermo. Para establecer el diagnostico de estos trastornos debe descartarse la presencia de trastornos mentales primarios de los cuales se distinguen por el inicio, el curso y otros factores clínicos.